Opinion

Me debía este post.


Hoy ha sido un día un tanto especial para este blog. Hacia mucho tiempo que no recibía tantas visitas y eso, lamentablemente, siempre hace que pierdas un poco el feeling con tu prosa y, en parte también, la confianza en tu trabajo o tu capacidad para comunicarte e interesar a la gente que te interesa.

Por eso, hoy más que nunca gracias por estar ahí.

Lo cierto es que repasando el blog me he dado cuenta de que hay post ( algunos importados de mi cuenta previa en Blogger ) de 2009! En un principio mi bitácora fue un contenedor donde poder mostrar ( pero también poder contar, soy copywriter ) mis trabajos en distintas agencias y proyectos. Pero a partir de 2010 y con mi aterrizaje en wordpress se convirtió en un cuaderno de viaje creativo donde me sentía completamente libre para compartir opiniones e ideas muy personales sobre este oficio que tanto me ha dado: la publicidad.

Que uno hable mucho o escriba mucho en el trabajo ( como copy ) no quiere decir que sea escuchado. Por eso, estos últimos 4 años ha sido una gozada poder contar con la lectura, difusión y participación no solo de profesionales del mi generación y posteriores. Sino de los que para mí son aún más importantes: la gente que viene.

Me debía este post como un pequeño homenaje al esfuerzo a veces callado de estos años. Casi 150 post que me pienso releer y disfrutar con vosotros redescubriendo en mis propias palabras y en las vuestras lo que me trajo hasta aquí: la ilusión de poderme decir a mí mismo: Tengo un trabajo, SOY CREATIVO.

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OPINION

5 motivos para seguir escribiendo a mano.


10 motivos para seguir escribiendo a mano

Lo sé.

Existen un millón de motivos para escribir con tu ordenador, tu smartphone o tu Ipad.

Para empezar, el más importante: seguramente hubiese tardado 5 veces más en escribir este post si no tuviese mi teclado y las facilidades de WordPress para corregir o editar. Pero aún así hay cosas. Algunas cosas que como copywriter, poeta aficionado o narrador por descubrir prefiero seguir escribiendo de puño y letra.

1.- El ritual

Las cosas más profundas, íntimas o preciosistas tengo que escribirlas a mano. En mi cuaderno, en silencio, meditando.

Uno puede escribirse un folleto entero, una cuña, una web o un artículo tranquilamente frente al ordenador. Pero si queréis crear un claim memorable, definir las directrices de un discurso o pensar en una idea a mí, por lo menos, me resulta imposible hacerlo sentado delante de una máquina.

2.- El tacto

Profesionalmente, me considero 110% digital. Sin embargo, soy consciente de ese territorio en el que lo digital nunca podrá competir con lo real: las texturas. El cuero. El metal. El grafito. El papel. Si cierras los ojos para inspirarte a la hora de escribir entenderás muy bien cómo te puede ayudar tu viejo cuaderno y el lápiz que le has tomado prestado a tu hija para darle forma a un puñado de palabras.

3.- La imperfección

La escritura siempre es imperfecta. Y en ocasiones cuanto más imperfecta más perfecta es. Los tachones son parte de la magia del proceso creativo. Una prueba indeleble de que una gran idea esta hecha de la fusión de varias ideas no tan buenas. Un tachón es un testigo mudo de la muerte de una idea. De una idea que por muy simple o burda que fuera se merece todos nuestros respetos.

La imperfección no suele dejar rastro en tus documentos digitales. Al menos no de la misma manera.

4.- La memoria

Lo que escribes un papel tiene una memoria mucho más profunda y una capacidad de evocar momentos inmensamente mayor que los documentos escritos en un formato digital. Las tapas del cuaderno o la libreta, el tipo de papel, tu letra que quizá ha cambiado desde entonces o incluso es capaz de delatar el estado de ánimo en el que escribiste aquello. Abrir un documento de word de 1991 no es lo mismo.

5.- La huella

Porque las grandes palabras cinceladas sobre el mármol, impresas en los grandes documentos de nuestra historia o escuchadas en los grandes discursos de nuestra era antes de ser impresas, esculpidas o declamadas fueron escritas. Escritas seguramente con un lápiz, un bolígrafo o una pluma. A mano.

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