OPINION

Naming: la extraña historia de un asteroide llamado Paquifrutos


Así es. El asteroide número 34854 descubierto en octubre de 2013 por Rafael Ferrando desde el Observatorio Astronómico Pla D’Arguines lleva el orgulloso nombre de la mujer de su descubridor. Pero lo cierto es que, seguramente no es el único nombre curioso o sorprendente que nos hemos llevado a los oídos.

Porque cada nombre, tiene su historia.

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El arte de poner nombre a las cosas

Decía Platón que todas las cosas tienen un nombre natural, el problema es encontrarlo. Y sino que nos pregunten a aquelllos que, de alguna u otra forma, nos dedicamos profesionalmente a poner nombre a las cosas, las marcas, los productos o las ideas.

Seguramente, para los que trabajamos con las conceptos expresados con palabras, este sea el trabajo más complejo, pero también el más estimulante. Ver como cae en tus manos una marca completamente nueva a la que puedes dar significado con algo tan poderoso como un nombre, al que a continuación i es una sensación que difícilmente se produce con otro tipo de proyectos.

Es como pisar nieve virgen. Es como clavar la primera bandera en la cima del Everest. Es como poner el pie por primera vez en Paquifrutos.

¿Cómo debe ser un buen nombre?

He aquí algunas variables que el futuro nombre de tu nueva marca o producto debería cumplir:

1.- ALGO QUE CONTAR : Un nombre debe ser capaz de identificarse con lo que representa una marca o un producto. Debería transmitir información vinculada a la actividad de la compañía o la personalidad de la marca. Un gran ejemplo: una compañía de móviles llamada Yoigo.

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2- FÁCIL DE PRONUNCIAR: mejor si cumple esta premisa en varios idiomas. Un nombre con una pronunciación compleja o poco clara puede complicar mucho su asentamiento y generar dudas en los consumidores. Si bien hay honrosas excepciones como Schweppes, lo recomendable es elegir un nombre sin problemas de pronunciación para así evitar tener que invertir mucho en darlo a conocer o explicar como se pronuncia la palabreja. Un gran ejemplo de un nombre fácil de pronunciar en casi cualquier idioma es Kodak.

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3.- EUFÓNICO: un buen nombre debe tener un sonido agradable a la hora de ser enunciado, en oposición a lo cacofónico o sonoramente desagradable. Aquí me viene a la mente el gran nombre de la agencia de unos amigos Molamil en Copenhage.

 

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4.- BREVE: La concisión a la hora de introducir sílabas o palabras en tu nombre puede ser una gran ventaja. Especialmente para ayudar a que sea contundente y memorable. Si es solo una palabra, mejor que mejor. Un ejemplo: BIC.

 

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5.- DIFERENCIADOR: tu nombre debe desmarcarse de otros productos y marcas del sector, pero también de otro tipo de denominaciones quizá no comerciales con las que podría confundirse o mimetizarse.

 

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6.- SIN CONNOTACIONES PELIGROSAS O NEGATIVAS

Quizá esto sea uno de los puntos más difíciles. Debes someter tu lista de nombres finalistas a revisión en los distintos mercados en los que va a implantarse para evitar casos como el famoso ejemplo del Mitshubishi Pajero y sus explícitas connotaciones en España.

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6.- DEBE SER FÁCIL DE RECORDAR: su sonido y grafía deben ser memorables para facilitar su identificación especialmente en el momento de decisión de compra o consumo.
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7.- CONVIENE REGISTRARLO: además de identificar la disponibilidad de urls y perfiles sociales, algo que podéis comprobar rapidamente a través de namecheckr.comes recomendable que acudáis a la Oficina Española de Patentes y Marcas para que comprobéis que está disponible para su uso y registro. Por algo más de 140 € podéis dejar el tema resuelto.

 

¿Cuántas alternativas de nombres tengo que lanzar hasta encontrar uno realmente bueno?

Tal y como recoge este artículo de El País ya con unos años de historia a sus espaldas, hay grandes compañías como Interbrand España que destinan multitud de recursos humanos a ponerle nombre a las marcas. Interbrand es la responsable de nombre como Viagra y Prozac y su proceso creativo para grandes compañías puede llegar a una lista larga de unos 400 nombres.

Estos 400 nombres que pasan por un proceso que elimina aquellos ya registrados, hasta llegar a una lista de unas 45 denominaciones, a partir de aquí se hace una solución final con una lista corta de unos 10 nombres que es presentada al cliente.

En el caso de profesionales independientes o agencias más pequeñas el volumen de alternativas suele ser sensiblemente menor a estas cifras, sobre todo en lo que a la lista larga se refiere. Lo que es seguro es que se trata de un trabajo de campo y de filtrado muy arduo que obliga a contar con un número mínimo de caminos/territorios y alternativas para ir haciendo lo que yo llamo un “embudo de decisión”

Es decir, el proceso de decisión debe ir filtrando las propuestas de modo que cada nos encontremos con un número menor de alternativas. Si el embudo vuelve a abrirse y volvemos a un número de opciones mayor tendremos un problema y podremos encontrarnos en un bucle de decisión que nos impida llegar a una propuesta satisfactoria para el cliente y el creador de namings.

Un poeta trabajando para las marcas

Afortunadamente, en este país tenemos gente tremendamente especializada en este tema y tremendamente admirable. Seguramente habréis oído hablar de él, se llama Fernando Beltrán y tiene una empresa llamada El Nombre de las CosasA Fernando que es un poeta reconocido y reconocible le cambio la vida profesional cuando dio con un nombre que todos recordamos: Amena. 

Una de las primeras compañías de telefonía móvil en llegar a nuestro país que iba a llamarse Retevisión Móvil a secas. Por suerte, Fernando, a través de una agencia que le subcontrató para el proyecto, cambió la historia de esa marca (con la inestimable ayuda de un montón de gente bailando, de un extraño muñeco llamado Pipo y de un Chaval con una Peca versionando el Libre de Nino Bravo) Al mismo tiempo cambió también la historia de Fernando gracias al impulso de Amena que le abrió un gran hueco entre esos pocos privilegiados en los que marcas grandes y pequeñas confían a la hora de ser bautizados.

 

Fernando también ha dado forma a otros nombres memorables como: Faunia, Rastreator, Lloviedo o Redvolución de Vodafone. Para mí lo más relevante de su trabajo es su forma de hacerlo. Se dedica a escuchar y tocar la marca o el producto, a experimentar con ese “objeto” a nombrar hasta que casi de forma natural como diría Platón, acaba encontrando el nombre que ese mismo objeto le está pidiendo.

Creo que cuando yo estoy en el proceso de creación de un nombre, trabajo también un poco así. La documentación escrita, el briefing, es un documento imprescindible. Pero la magia comienza cuando has interiorizado ese briefing escrito y empiezas a hacerte uno con la marca o el producto, su esencia, su latido, su personalidad. 

Algo que no puede ser nombrado es como si no existiera

Una marca o un producto que aún no tiene nombre carece de una parte sustancial de su identidad. Así, es. Afortunadamente, por eso compañías cada vez más pequeñas (las grandes llevan décadas haciéndolo) se han dado cuenta de lo importante que es invertir unos mínimos recursos en crear un buen nombre para que debe ir siempre acompañado de un logotipo que apoye y permita transmitir los valores deseados.

El caso de Keteké

Unos de los trabajos más interesantes, pero también más complejos en los que he estado involucrado en mi carrera, fue la creación del nombre de la nueva Red Social que Telefónica lanzó antes de comprar Tuenti y que acabó llamándose Keteké. Yo participé en la búsqueda de nombres como Director Creativo de Wunderman Madrid allá por 2008. Recuerdo que parte del problema fue que hubiese implicadas varias agencias trabajando en paralelo con información escasa y unos objetivos indefinidos.

Debí crear unos 80 nombres, además de todos los que crearon otros equipos creativos de la agencia. Recuerdo especialmente uno, seguramente fue uno de los mejores de la gran lista de Wunderman que fue creado por Pelayo Muñiz y Vicente García Morillo: Delinkatessen. Un nombre que sugería un espacio donde los usuarios podían compartir además de conversación una selección de los contenidos más interesantes de la Red.

Me acuerdo de aquel proceso porque cada vez que me sentaba delante del ordenador o de mi Moleskine era como empezar de nuevo. El enfoque, pautas, posicionamiento o mensajes a transmitir eran de un día para otro completamente distintos. Y así, es muy difícil construir y hacer que tu proceso creativo anterior te sirva para ir orientando el proyecto y encontrar nombres cada vez mejores.

Finalmente otra agencia dio con Keteké que, como suele suceder no cumplía con una parte importante del briefing que nosotros recibimos… y hasta ahí puedo leer.

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Para cerrar este post, me gustaría añadir aquí algunos de los namings de los que me siento más orgulloso.

Muttante:

Tras años de mutación en mi carrera profesional pasando por el marketing directo, la publicidad y el mundo digital, la agencia que fundé con mi socio David Mora, no podía llamarse de otra forma.

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El caso de Luz y Lola

A este nombre que creamos ya en Muttante le tengo especial cariño. Es de la fotógrafa que gestiona el Coworking en el que trabajamos desde hace casi dos años: Goworking. 

Lola iba a relanzar su carrera de fotógrafa y nos pidió que le ayudásemos a crear su nueva marca (nombre diseño de su identidad y creación de su nuevo site) Enseguida llegamos a Luz y Lola un nombre evocador que personifica la Luz dándole el protagonismo que siempre ha tenido en la fotografía y ayudando a Lola a tener una historia que contar cada vez que hablaba de la pasión de su vida.

Aquí os dejo la identidad que creo David Mora para una marca que aún hoy tenemos muy cerca.

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OPINION

Llegó la hora de Apple Watch (también para su publicidad)


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Cada vez está más cerca el lanzamiento al mercado del esperado Apple Watch. El próximo 9 de marzo será su presentación en el Yerba Buena Center for the Arts de San Francisco. Mientras ese momento llega, podemos irnos entreteniendo con el que ha sido su primer anuncio al más puro estilo Apple.

Se trata de 12 cuidadas páginas en el número de marzo de la prestigiosa revista Vogue que podrían parecer más de un catálogo de la joya de la corona de Apple que una inserción publicitaria convencional.

A partir de aquí, como pasa con muchos productos de la “Factoría Cupertino” sobran las palabras.

 

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El acto de escribir


Enganchado a la escritura creativa.

Para algunas personas escribir es prácticamente como respirar.

Seguro que conoces a alguien así. Curioso, apasionado de las palabras como forma material de las ideas, flipado incluso con una cita literaria, un artículo periodístico, la primera frase de una novela y, por qué no, quizá con un titular publicitario o la idea de una campaña.

Así somos.

Extrañamente predecibles, insultantemente obsesivos, adictos a la pasión de pensar y escribir.

He escrito bastante en este blog sobre lo que yo entiendo qué es un copywriter ( redactor publicitario) y sus diferencias con un redactor de otro tipo de disciplinas, pero lo que más valoro siempre a la hora de querer trabajar con alguien es su pasión. Pasión creativa, en este caso

La pasión se contagia

Se transmite por el aire como un virus, por contacto intelectual o e incluso a gran distancia con un comentario en tu blog, un tweet o un email desde el otro lado del charco.

Lo malo es que la desidia, el todovalismo, el conformismo y otros obstáculos para la buena creatividad también se contagia.

Así que toca pelear, cada día, para seguir pensando y escribiendo. Para que el acto de escribir: cada idea, cada mensaje y cada coma, sigan valiendo la pena.

¿Cuento contigo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Apps para copywriters


En estos tiempos que corren tan alienantes en ocasiones para los que nos ganamos la vida con la creatividad, no deja de ser estimulante que haya inicativas que nos inviten a remezclar las palabras y las ideas y nos sirvan de entrenamiento para, quizás, mantener despierta la mente. Puede que hoy no esté mucho el horno para juegos de palabras, malentendidos bienintencionados y riesgos calculados en tus campañas. Pero por lo que pueda pasar, más vale que nos dediquemos a mantener las neuronas en estado de semireposo.

Si seguís mi blog desde hace algún tiempo o mi cuenta de instagram, sabréis ya de mi afición por fotografíar la señalética del transporte público madrileño buscándole un segundo significado (quizá oculto) En mi post Divertimento Creativo, podéis ver algunos de los ejemplos. Por eso, esta propuesta de App “Genius Meme Generetor”, lanzada por Cambridge en Facebook, me parece, como mínimo una invitación al jugueteo creativo y a volvera a retorcer imágenes y palabras. Algo que siempre se ha hecho en la publicidad off (especialmente en la gráfica) y que yo al menos, en ocasiones, echo de menos en la publicidad digital.

Yo ya me he currado un par de pelis (podrían ser mejores la verdad) si os animáis creo que no os lo he puesto muy complicado.

Así que, como diría el ínclito Joaquín Prat “Aaaaaaaaaaaa jugaaaaaaaar!

Genius Meme App

Reservado a magos novatos

Reservado a Magos Novatos #otraseñales

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Kate Haring asomándose #otrasseñales

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OPINION

5 motivos para seguir escribiendo a mano.


10 motivos para seguir escribiendo a mano

Lo sé.

Existen un millón de motivos para escribir con tu ordenador, tu smartphone o tu Ipad.

Para empezar, el más importante: seguramente hubiese tardado 5 veces más en escribir este post si no tuviese mi teclado y las facilidades de WordPress para corregir o editar. Pero aún así hay cosas. Algunas cosas que como copywriter, poeta aficionado o narrador por descubrir prefiero seguir escribiendo de puño y letra.

1.- El ritual

Las cosas más profundas, íntimas o preciosistas tengo que escribirlas a mano. En mi cuaderno, en silencio, meditando.

Uno puede escribirse un folleto entero, una cuña, una web o un artículo tranquilamente frente al ordenador. Pero si queréis crear un claim memorable, definir las directrices de un discurso o pensar en una idea a mí, por lo menos, me resulta imposible hacerlo sentado delante de una máquina.

2.- El tacto

Profesionalmente, me considero 110% digital. Sin embargo, soy consciente de ese territorio en el que lo digital nunca podrá competir con lo real: las texturas. El cuero. El metal. El grafito. El papel. Si cierras los ojos para inspirarte a la hora de escribir entenderás muy bien cómo te puede ayudar tu viejo cuaderno y el lápiz que le has tomado prestado a tu hija para darle forma a un puñado de palabras.

3.- La imperfección

La escritura siempre es imperfecta. Y en ocasiones cuanto más imperfecta más perfecta es. Los tachones son parte de la magia del proceso creativo. Una prueba indeleble de que una gran idea esta hecha de la fusión de varias ideas no tan buenas. Un tachón es un testigo mudo de la muerte de una idea. De una idea que por muy simple o burda que fuera se merece todos nuestros respetos.

La imperfección no suele dejar rastro en tus documentos digitales. Al menos no de la misma manera.

4.- La memoria

Lo que escribes un papel tiene una memoria mucho más profunda y una capacidad de evocar momentos inmensamente mayor que los documentos escritos en un formato digital. Las tapas del cuaderno o la libreta, el tipo de papel, tu letra que quizá ha cambiado desde entonces o incluso es capaz de delatar el estado de ánimo en el que escribiste aquello. Abrir un documento de word de 1991 no es lo mismo.

5.- La huella

Porque las grandes palabras cinceladas sobre el mármol, impresas en los grandes documentos de nuestra historia o escuchadas en los grandes discursos de nuestra era antes de ser impresas, esculpidas o declamadas fueron escritas. Escritas seguramente con un lápiz, un bolígrafo o una pluma. A mano.

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Drogas y copywriting


Tranquilos. Que este es un post ligerito y humorístico de vuelta de vacaciones. Otro día quizá nos pongamos más serios con los tópicos sobre el uso de sustancias en los perfiles creativos y no tan creativos en las agencias de publicidad y departamentos de marketing.
Disfrutad de esta tira de Grant Snider de su blog Incidental Comics; no tiene desperdicio. Veréis que los que trabajamos creativamente con las palabras usamos un montón de drogas más de las que, en un primer momento, te pueden venir a la cabeza. ::)

Drogas duras y blandas y sus efectos en la escritura creativa. Copywriting

Drogas duras y blandas y sus efectos en la escritura creativa. Copywriting

 

 

 

 

 

 

 

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El peso de las palabras


¿Cuánto pesan las palabras?

¿Cuánto pesa una palabra?

Odio.

¿Cuánto pesa onomatopeya? ¿Desgarbado? ¿Ok? ¿Te quiero? ¿Yes we can? ¿Amén?

Júzgalo tú mismo.

Pero, en cualquier caso, es curioso el peso y valor que tienen las palabras en nuestra vida y como, poco a poco, las hemos ido desterrando de algunos lugares y espacios. Como si las sintiésemos inválidas o incapaces de hacer su trabajo.

Y eso duele.

Dolor. ¿Cuánto pesa dolor?

Hace tiempo leí un fantástico post de @monicontomate “24 fonemas. Tú eliges…” en el que, citando a la poetisa Gertrude Stein, viene a decir que el lenguaje es el alfabeto en desorden. Me encanta esa idea.

¿Se podría decir algo así con una imagen?

Ese desorden y esa capacidad del ser humano para ordenarlo a su antojo, es lo que convierte el lenguaje verbal en una herramienta muy poderosa. En un Arma de Emoción Masiva cuando se emplea con el tono, el timbre, el oficio y el peso que debe tener un mensaje.

Honestamente, creo que las ideas y campañas que no tienen mensaje están muertas. Porque sin mensaje no hay creatividad publicitaria.

Por eso, me entristece tanto que en ciertos espacios y soportes (especialmente digitales) hayamos olvidado el peso que deberían tener. Al fin y al cabo, ¿no pesan también menos bytes que un .jpg, un .gif o un .swf?

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