OPINION

No es un pozo. Es un gua.


gestionar la ansiedad

gestionar la ansiedad

Puedo imaginarme los motivos. Pero, aún así, no deja de sorprenderme la cantidad de gente a la que le está superando la situación en estos últimos tiempos. Toda esa gente que se está asomando al pozo.

Si esto hubiese ocurrido a penas una treintena de días antes seguro que estábamos mirando de reojo a los Manidos-Mayas, pero más allá de supercherías, lo cierto es que no estábamos preparados para vivir algo así.

Los nervios, el estrés o la tristeza han decidido visitar últimamente a gente a la que quiero mucho y eso duele, aunque también da más motivos para escribir un post como este.

Digamos que en estos últimos años profesionales no he vivido mi etapa más dorada, pero honestamente creo que eso es lo que me ha permitido afrontar esto que viene con la tranqulidad de saber que he  salido de situaciones quizá incluso peores. Tan duras como esta a la que ahora nos enfrentamos los publicitarios de mi generación, en un país en el que las oportunidades en las grandes agencias son escasas, por no decir nulas. 

A salir del pozo también se aprende.

Si es la segunda o tercera vez que lo haces, ya te sabes el camino.

¿Nunca os habéis fijado que la gente que mejor ánimo tiene es a veces la que peor está? No todos esamos preparados para encarar lo que nos viene, pero tengo la sensación que todo tiene bastante que ver con ver el pozo medio vacío. Con mirar hacia arriba y recorrer algo menos de la mitad del camino para salir de él. Con aprender a gestionar la ansiedad.

Se dice fácil.

Y se hace. Porque antes de gestionar cualquier aspecto de nuestro trabajo, nuestra empresa o nuestras finanzas. Antes de todo, debemos ser capaces de gestionar nuestras emociones. Especialmente esas que se pueden convertir en un Muro más grande que el de Juego de Tronos e impedirnos avanzar en la dirección que nos hemos marcado.

Los profesionales de la ansiedad.

Existen, doy fe. Gente que parece haber patentado la máquina de estresarte, especialmente en una profesión tan competitiva como la de la publicidad y aún más en esta época de gente atornillada indignamente a su silla, oropel oxidado y todovalismo

Pero si somos capaces de gestionar la ansiedad que nos rodea. Ponerle el mute a las malas noticias que no ayudan. De creer en lo que nos hizo llegar hasta aquí y recuperar en todo eso bueno que hemos ido cosechando por el camino, el pozo será como un gua de esos en los que jugábamos a las canicas.

Si nos abrazamos a nuestra ansiedad. La miramos a los ojos y le demostramos que sabemos muy bien dónde nos estamos metiendo puede que, incluso, nos de un respiro y se una a nuestra causa.

 

 

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OPINION

Gestionar la pasión.


Sin pasión no hay creatividad. Estoy convencido.
Los más grandes creativos que he conocido: españoles, argentinos, canadienses, sudafricanos, brasileros… podían tener ideas muy diferentes, estilos radicalmente distintos, podían venir del copywriting, de la dirección de arte, del mundo del diseño, del mundo digital; pero todos ellos, absolutamente todos, compartían ese ingrediente secreto sin el que nuestro trabajo no tiene sentido: la pasión.
Sin esa pasión os aseguro que yo hubiese sido incapaz de digerir los centenares de infumables pizzas que cené durante algunas temporadas, de aguantar con los ojos abiertos en salas de edición hasta las mil, incapaz de montar 20 piezas con cutter y Spay Mount para la mañana siguiente o haber podido articular palabra para vender lo que un puñado de fanáticos de las buenas ideas habían estado pariendo durante decenas de horas sin ver la luz del sol.

Sin pasión algo así es imposible. Y todos los sabemos. Porque hemos visto mucha gente mirándonos como si fuésemos zombies de la creatividad y tomando caminos diferentes al nuestro. Algo más que compresible y absolutamente respetable.

Uno ya no tiene edad para esos desmanes. En primer lugar y por encima de todo porque tiene familia. Y en segundo, porque si de algo sirven los años de profesión es para aprender a dosificar no solo la carga de trabajo y los esfuerzos. Sino también la pasión, que es algo que en ciertos momentos se te puede escapar de las manos.

Y no es nada fácil eso de gestionar la pasión.
Supongo que especialmente cuando es algo a lo que durante años le has sacado partido. Al menos, os confieso que yo lo he hecho.
Como he venido reflexionando en los últimos post, llega un momento en el que debes saber canalizar esa emoción con cada nuevo titular que creas, esa capacidad de alucinar cada vez que ves una pieza tuya en la calle o esa vehemencia para defender tus ideas a capa y espada. Llega el momento que debes empezar a gestionar esa pasión.
Sobre todo por tu propio bien el de tu creatividad. Y porque has debido aprender en qué momentos esa pasión es una fuerza motora para conseguir grandes cosas y en qué (otros) momentos se convierte en un obstáculo para tus objetivos creativos.

PASIÓN CREATIVA CUANDO ESTÁS EN FORMA

Todos tenemos rachas muy positivas creativamente hablando. A mí os aseguro que me ha pasado. Es como estar en forma. Te encuentras despierto creativamente, alerta, receptivo, fino, perspicaz y todo el proceso creativo se convierte en una gozada movida por la pasión, en la que te ves capaz de comerte a Segarra por los pies si hiciese falta.
Pero esa misma pasión, en momentos distintos o en proyectos de mayor complejidad, puede mutar en frustración. Y ese sentimiento es uno de los peores que puede tener un creativo.

CONSEJOS PARA EVITAR QUE TU PASIÓN CREATIVA SE CONVIERTA EN FRUSTRACIÓN.

Así que aprovecho para daros algunos consejos para gestionar esa pasión en vuestro día a día y evitar que se convierta en frustración que lastre vuestro trabajo como creativos.

1.-NO PUEDES APLICAR LA MISMA DOSIS DE CREATIVIDAD A TODOS LOS PROYECTOS

Hay proyectos que requerirán solo unas gotas esenciales de creatividad (o ni siquiera esa gota) y que caerán en tus manos.

2.- APRENDE A DIFERENCIAR LOS PROYECTOS CREATIVOS DE OTRO TIPO DE PROYECTOS

Por ejemplo, proyectos que requieren de oficio y de grandes dosis de concentración. Son menos estimulantes, pero deberás resolverlos sin obsesionarte pora portar tu brillantez o talento.

3.- NO TE QUEMES

Busca la forma de afrontar los proyectos creativos con buen espíritu y buena onda. Si últimamente en tu curro no te cae ningún trabajo que creativamente merezca la pena, busca otros proyectos personales en los que volcar tu creatividad (escribe relatos, comienza un blog, escribe un corto, diseña un cartel para unos amigos, hazte tuitero de pro,  hazle un flyer al bar de unos colegas… lo que sea. Lo importante es que mantengas tu mente despierta.

4.- CONTEMPLA SIEMPRE LA PEOR DE LAS HIPÓTESIS

La idea de tu vida puede ser destrozada por un tipo o tipa en un nanosegundo. No estoy siendo dramático. Es así de cierto. Así que lo mejor es que estés preparado para esa posibilidad. Seguro que después de la mejor idea de tu vida, vienen una docena aún mejores. Lo peor que puedes hacer es tirar la toalla por las ideas que se quedan en el camino.

5.- DEFIENDE TUS IDEAS MIENTRAS SEA SALUDABLE.

Hay una sensación que igual has vivido cuando en una sala llena de gente dentro de la agencia o en un cliente: la de quedarse solo defendiendo una idea en plan el Fuerte de los clics de Playmobil. Debes aprender a detectar esa sensación antes de que se convierta en evidente y hagas que alguien se sienta incómodo. No se trata de rendirse, se trata de no quemar cartuchos.

6.- NO OLVIDES QUE, PASE LO QUE PASE, DESPUÉS DE ESTE PROYECTO SEGUIRÁS SIENDO CREATIVO.

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