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¿No te pasa que la Navidad te sabe siempre a lo mismo? En Muttante hemos pensado que tras más de 2.000 años, la receta de la Navidad necesitaba una vueltecita. Y qué mejor manera de cambiar el tradicional regusto navideño a roscos de vino pasados, gambas descongeladas y debates intrascendentes con tu familia que un dulce navideño radicalmente diferente: el Turrón Muttante.

¿Os apetece probarlo? Aquí tenéis la campaña www.turron.muttante.es 

La pastelería más antigua de Madrid ha elaborado para Muttante el turrón más friki de la historia.

En eso consiste la magia de la Navidad. En conseguir que el maestro turronero de una pastelería que abrió sus puertas en 1830, la Antigua pastelería del Pozo, y con más de 40 años sin cambiar su receta, se anime a elaborar en exclusiva para nosotros un turrón verde-Muttante, seguramente el más friki y extravagante de la historia.

Rompiendo con los cánones tradicionales de la Navidad.

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Una etiqueta al más puro estilo Oscar Llorens

Quién mejor que el reconocido ilustrador Oscar Llorens para crear la imagen del packaging. Con su personal estilo plagado de tentáculos, personajes extravagantes e imaginarias, Oscar se ha encargado de dar forma a una criatura sin la que este turrón no sería lo mismo.

Turron_Muttante

Making of: Lo bien que nos lo hemos pasado

Aquí con David Mora mi socio en Muttante y nuestro gran amigo Diego Provenza que se encargó de la locución y de poner una personalidad muy distinta a estas fiestas que en ocasiones se te pueden hacer bola.

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Aquí con el equipo de elaboración de la Antigua Pastelería del Pozo. Gracias especialmente a Antonio, en el centro de la imagen, que se desvivió por hacer realidad una idea realmente loca.

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Y si vosotros también queréis probarlo, queremos lanzar una 2ª Edición Limitada de Turrón Muttante a través de crowdfunding en VerkamiIgual os acaba gustando.

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Imagen de Obiousgeek

Llevo años haciéndome esta pregunta.

(Y permitid que me tome la libertad de interpretar el super-controvertido término friki como “aspecto y actitud inusuales que podrían llamar la atención”, tal y como recoge Wikipedia)

Supongo que hoy se me ha ocurrido hacerla explícita en un post, pero es una pregunta que en algún momento debes hacerte cuando, después de terminar Empresariales en la Complu, acabas convirtiéndote en creativo de marketing directo y publicidad y vas enfrikiciéndote, hasta convertirte en un adicto a Star Wars, Twitter, las zapas de colores y otros elementos tan paradigmáticos de la gente de mi profesión.

Yo antes no era así. Os lo juro.

Por eso, me ha dado por reflexionar sobre el papel que ese punto friki-exhibicionista tiene en el trabajo, relaciones y vestimenta de los creativos publicitarios y sus posibles repercusiones en nuestro éxito profesional.

¿Nuestro aspecto y actitud creativa forma parte del proceso de venta?

He visto gente con ideas brillantes que no salían adelante porque el tío o la tía no tenía pinta de creativo. Igual no en todos los mercados/países funciona así, pero si tengo que basarme en mi experiencia de los últimos años trabajando en agencias y en presentaciones/reuniones con los clientes tengo que decir que es un elemento que influye en la compra/venta de ideas.

Seguro que no es la variable más imporante. También influyen, sin duda, la capacidad de vender ideas de la persona que está contando la idea/campaña, la oratoria y la calidad de la idea, por supuesto; pero creo que no podemos dejar fuera del Kit de venta de un creativo el aspecto o actitud.

En alguna agencia grande en la que trabajé hace alguno años esto iba aún más lejos. No se compraban las campañas, se compraban las personas. La expresión habitual era “tal cliente no ha comprado a tal persona” (ya fuera creativa o de cuentas) y creo que, finalmente esta etiqueta refleja bastante fielmente la realidad.

¿Nos esperamos la misma idea publicitaria brillante de alguien vestido muy formalmente que de alguien más casual que proyecta cierta imagen friki o nerd?

Mi conclusión después de todos estos años es que ese componente friki forma parte del circo en el que nos movemos. Y eso a su vez, probablemente genere estereotipos o tópicos sobre los creativos publicitarios que nos alejan de una visión más profesional o de oficio de la publicidad. Y eso, honestamente, no me parece especialmente positivo.
Ser friki mola un huevo, la verdad. Pero, no dejo de preguntarme si he llegado hasta aquí por mi propio pie o algo me ha empujado a hacerlo.