MICRORRELATOS

#Losdiascuentados


Los Días Contados es una iniciativa bien chula que ha puesto en marcha Álvaro Sobrino en la que, a través de un material gráfico común (un calendario bien chulo también) un montón de artistas están creando diariamente collages al más puro estilo colaborativo y colgándolos en un Blog más que inspirador.

Collage de Luis Montero

Por suerte, yo que ahora ando liado en labores businessísticas y echo de menos esa vena creativa enterrada por momentos entre IVAs, libros de excel y coltuactions, tengo una amiga que me ha tirado de la solapa narrativa y me ha animado a participar en una iniciativa subversivo-literaria relacionada muy directamente con Los Días Contados.

Así ha nacido #Losdiascuentadosotra iniciativa en este caso de mi amiga Natcat con su centro de operaciones en Facebook que tiene como objetivo aglutinar una comunidad de escritores creando cuentos y relatos cortos con cierto aire dadaísta inspirados en los collages compartidos a través del Blog de Los días Contados.

Yo ya me apuntado. A ver si os gusta la iniciativa y los relatos. Prometo más.

 

Collage de Luis Montero para Los Días Contados

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MICRORRELATOS

Microrrelato: Viajeros sin destino a:


¿Dónde te bajas tú?
No lo sé. Es como si alguien me hubiese cambiado de sitio todas las paradas.

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OPINION

Copywriting: escribir con música


Acordeon foto de Jsome1 en flicker.com

Todos tenemos una banda sonora.

Yo además, y seguro que muchos de vosotros también, tengo una lista de canciones prácticamente imprescindibles a la hora de trabajar.

Igual puede sonar un poco raro cuando mi trabajo es escribir. Pero lo cierto, es que para inspirarme, animarme, arrancar, hacer el trabajo duro o expresar algunas sensaciones concretas, necesito esa atmósfera que me aporta la música.

Pensando en todas esas canciones  que estimulan mi cabeza en la agencia, en el tren o en casa, he decidido crear un post en el que os voy a contar la música que yo utilizo para escribir mis ideas, mis campañas y mis entradas en este blog.  Como veréis los estilos son muy variados, en función del tipo de trabajo al que me enfrente en cada momento.

Algunas notas de partida:

Necesito que la música sea en otro idioma: la mayoría de las veces escucho temas musicales en inglés.

Si escucho música en español, en vez de tener una atmósfera/clima/ritmo que me inspire, lo que sucede es que letra de la canción se cruza en mi cerebro con las palaras que quiero escribir y el tema se complica. Así que en la gran mayoría de las ocasiones para escribir prefiero canciones en otro idioma: inglés, portugués, frances, italiano… mientras necesite cierto proceso mental para entender la letra no hay problema.

El estilo cuenta, y mucho.

El estado de ánimo en el que me encuentre a la hora de sentarme delante del teclado afecta mucho a mi trabajo. Y para salir de la falta de inspiración, las pocas ganas, el agotamiento creativo o la simple desidia, la música es el arma perfecta. Por eso, las canciones y el estilo elegido dependerán del momento mental/emocional en el que me encuentre y, por supuesto, del trabajo creativo o de copywriting al que me tenga que enfrentar.

No es lo mismo pensar en un concepto superambicioso para una marca supermolona (quién necesita motivación o inspiración para un proyecto así?) que un folleto long copy  con bastante carga promocionera para venta directa. Es obvio.

Tengo mis propios greatest hits.

Sí. El tema de las canciones favoritas también funciona a la hora de trabajar. Y van variando. Os confieso que uno de los últimos temas que me ponen las pilas para empezar a currar en algo es “Club de Fans de John Boy” de @LoveofLesbian. Como dirían algunos es vitamínica, profunda, densa y tiene una intrahistoria bastante interesante. Estoy enganchado. Y sí, aunque es en español, su escucha al principio de cualqueir proyecto o tarea me da la energía necesaria para el arranque.

Otros autores y creadores que basan su inspiración en la música.

Hasta donde sé, Pedro Almodóvar suele escribir sus guiones escuchando una música muy concreta. Cada una de sus películas ha contado con una música de apoyo en la fase de escritura de la histora que le servía al director manchego para recrear una atmósfera muy específica a la hora de elaborar las distintas escenas. Pero no solo los escritores, directores y creadores tienen su propia banda sonora. Hace pocos días se hizo especialmente famosa la lista de Spotify de Barack Obama para las elecciones de EE.UU de noviembre de este 2012. Una música que de alguna forma ayudaba a hacer tangible a esa personalidad propia de Obama que tanta presencia ha tenido durante la campaña

Esos cascos (también llamados auriculares)

Si trabajas en agencia (y si no tiene la suerte de tener un despacho a pachas para ti y tu compañero de dupla creativa) seguramente te hayas acostumbrado a ver a un montón de gente trabajando con cascos. Así que asegúrate de comprarte unos buenos auriculares que te aislen del exterior. En mi opinión, se puede diseñar bastante bien con sonido ambiente pero os aseguro que para escribir determinados textos (especialmente los más densos) es imposible hacerlo sin conseguir aislarte un poco.

Spotify Forever

La verdad es que la plataforma del circulito verde ha cambiado mi forma de trabajar. Tener a tu alcance la gran mayoría de bandas y canciones que quiero (y a veces necesito escuchar) es un subidón. Vale que hay bandas que echo de menos como Los Beatles, Led Zeppelin, Metallica o AC/DC y eso me mata. Pero por lo demás, me parece un cambio radical a la hora de trabajar mientras escuchas música. Por muchos miles de temas que llevaras en tu Ipod, esto es mucho más grande y universal.

Otros grupos que nunca faltan en mi lista de música para trabajar son:

– Offspring: caña de la buena para activar la tarde creativa más soporífera

– Jero Romero y The Sunday Drivers: vitaminas emocionales para despertar el lirismo y la prosa más rica

– Morcheeba: Atmósferas envolventes y relajadas para dejárse llevar por la intención de las palabras

– Sabina, Lichis y la Cabra Mecánica: para coger el pulso a las metáforas y contar historias que se conviertan en campañas

– Guns n’ Roses un clásico adictivo e intenso al que siempre vuelvo para reencontrarme conmigo mismo

The Black Crowes, Free, Bowie, Jimmi Hendrix, los Stones, La Credence, Bob Marley, Fleetwood Mac, Muddy Waters, Morricone, Vangelis… la enumeración sería interminable, así que he decidido crear una lista colaborativa de Spotify para que, tranquilamente, os deis una vuelta musical por la lista de canciones que escucho para trabajar. Igual coincide con la vuestra ¿no?

Para acabar (y si me lo permitís) una lista de recomendaciones musicales para copywriters (a mí me ayuda)

Si también os ganáis la vida con las palabras y me aceptáis algunas recomendaciones, os dejo aquí unas cuantas sugerencias de temas musicales y bandas en función del tipo de pieza que tengáis delante: spot, página de prensa, banner, post, folleto... a ver qué os parece.
Concepto para una campaña 360º capaz de integrar múltiples acciones en distintos canales y plataformas: Karma Police de RadioHead; compleja, viva y sorprendente. Como debe ser cualqueir campaña.

Spot con mucho mensaje e historia para una marca de esas que llegan: Forrest Gump Suite de Alan Silvestri;
capaz de sugerir y subrayar tu storytelling. 

– Folleto de respuesta directa con long copy, texto persuasivo y call to action: Bitter Sweet Simphony de The Verve;
contundente, incisiva y convincente.

– Desarrollo de texos para website: el álbum completo In Utero de Nirvana; desgarrado, intenso y con efecto duradero.

Campaña display (con banners y toda la pesca): Bohemian Rapsody de Queen; coral, armónica y con partes muy distintas capaces de generar un gran resultado conjunto.

– Página de prensa conceptual y con gran carga visual: Yellow de Coldplay. Porque un color puede contar muchas cosas.

– Cuña de radio: la sonoridad y atmósfera de Live on Mars? de David Bowie.

Emailing con oferta comercial: Paradise city de Guns n’ Roses. ¿Se te ocurre una promesa mejor?

– Crear un hashtag de campaña para Twitter19 días y 500 noches de Joaquín Sabina. Pura inspiración para crear una etiqueta a la que todo el mundo quiera engancharse.

– Batería de Facebook Ads: Killing in the name of de Rage Against the Machine. Porque hace falta mucha intensidad para plantear múltiples mensajes a testear y una gran descarga de energía para contar caracteres como un poseso.

Flyer fiestero: I Gotta Feeling de Black Eyed Peas; frenético, intenso y demoledor para que tus textos respiren noche y diversión en cada mensaje, incluso hasta en las comas.

– Naming para una marca o producto: Start me up de The Rolling Stones. Porque si una marca no es capaz de despertarte ninguna emoción, es que ha nacido muerta.

– Publirreportaje: Entre dos Aguas del maestro Paco de Lucía. Una pieza elaborada, rica en matices con un gran armazón musical capaz de convertirse en un sólido hilo argumental para contar muy bien casi cualquier cosa.
Y para terminar, la música con la que escribir un post para tu blog. Para este último caso, os voy a recomendar la canción que he utilizado yo para rematar esta entrada: “On my mind” de los míticos The Sunday Drivers. Una pieza buenrollista y vitamínica como pocas, capaz de hacer bailar las musas de la madre de todos los bloqueos creativos.

Espero que esta lista colaborativa de Spotify “La música con la que escribo” os sirva de inspiración. Y espero también que os animéis a subir  esos temas que os ayudan a plasmar vuestras ideas, contar historias y escribir campañas.

Nos vemos. Mejor dicho, nos escuchamos.

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OPINION, Uncategorized

Ya no se escriben buenos anuncios


Typewriter foto del flickr de Amio Cajander

Es duro. Pero bastante cierto.

No es que no se hagan buenos anuncios. Afortunadamente, y especialmente en los tiempos que corren, seguimos viendo buenas ideas sobre el papel, la televisión, nuestras pantallas digitales y también en la radio.

Pero, en mi opinión, empiezan a escasear esos anuncios que nacen de retorcer palabras, esculpir expresiones y emociones para llegar a la gente, emocionar, conmover y movilizar al consumidor con una carga de mayor profundidad que transciende a ese plano algo más superficial de las imágenes.

Al menos, a ese tipo de imágenes que suelen poblar la publicidad en estos tiempos de crisis, que no deberían ser de crisis de ideas, sino todo lo contrario.

Parece que en lo que se refiere al texto publicitario nos hemos autolimitado a algunos recursos resultones que siempre funcionan.

Un titular con un golpe y, como mucho un aterrizaje, más o menos digno en una oferta o beneficio del producto más o menos justificable.

A mí no me vale con eso.

Me viene a la mente la que, en mi opinión, es obra de obligada lectura para los copywriters La fuerza de la Publicidad de Marçal Moliné que en sus úlltimas páginas, y bajo el título “118 trucos para hacer buenos anuncios, glosa un extensísimo catálogo de figuras retóricas con ejemplos prácticos que deberíamos tener mucho más presentes en nuestro trabajo creativo diario: etopeya, omisión, metáfora, erotema…

Hablo de cualquier pieza publicitaria. Pero, especialmente de gráfica, exteriores y campañas online. Afortunadamente los spots (las pelis como solemos llamarlas en las agencias de publicidad) y las cuñas de radio (no podría ser de otra forma) aun resisten a ese viejo modus operandi creativo de la idea/concepto y su desarrollo a través de ejecuciones verbales elaboradas.

Me vienen a la mente el “No es lo mismo” de BMW, “Contrato con el planeta” de Unión Fenosa, el spot “intermitente” de Guía Repsol, “Cómicos” de Campofrío: ideas grandes con discursos intensos, profundos y en algunos momentos me atrevería decir que hasta poéticos.

Especialmente, me deja mal sabor de boca el poco cariño que se le da a los mensajes y a las ideas en las campañas online. Banners, insterstitials, desplegables en los que evidentemente tiene que pesar la imagen y la animación, pero en los que sigo echando de menos que haya una idea detrás. Solo eso, una idea.

Porque sin mensaje, no hay anuncio. Y sin ideas, la publicidad no vale nada.

Así que, por favor, no dejemos de escribir anuncios. Anuncios de los buenos.

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