Opinion

No hay empresa pequeña


20130807-234416.jpg

Perdonadme el símil cuasifutbolístico en este verano soberanamente aburrido gracias a noticias de gran calado como el fichaje y-a-mí-qué-demonios-me-importa de Bale.

Pero lo cierto es que, cuando uno empieza a alejarse un tiempito de las grandes salas de reuniones de las multinacionales, se da cuenta de lo que es un sector o una industria de verdad.

Lo que hace un sector no son esas gigantescas empresas que podría contar un personaje de dibujos animados con los dedos de una mano (sí, 4) sino esos miles de empresas o micro empresas que le dan la vuelta al cartel de abierto cada día, pase lo que pase.

Todas esas empresas también necesitan publicidad.

Buena publicidad. Buenas ideas. Buenas campañas. Buena creatividad.

Y es ahí donde todos los profesionales y agencias que no trabajamos en las 4 grandes (igual tras la fusión de Publicis y Omnicom serán alguna menos) tenemos la responsabilidad de hacer llegar ese trabajo publicitario profesional a esos lugares a los que aún no llega.

A todas las empresas. En todos los sectores.

Sé que no es fácil. Porque nuestras ideas, campañas y presupuestos tienen que competir con un montón de preocupaciones en la cabeza de nuestros clientes: supervivencia empresarial, modelo de negocio, financiación, gestión de recursos humanos…

Pero para nosotros, que también gestionamos una pequeña empresa, no debería resultarnos tan complicado de entender. ¿No creéis?

Anuncios
Estándar
OPINION

No es un pozo. Es un gua.


gestionar la ansiedad

gestionar la ansiedad

Puedo imaginarme los motivos. Pero, aún así, no deja de sorprenderme la cantidad de gente a la que le está superando la situación en estos últimos tiempos. Toda esa gente que se está asomando al pozo.

Si esto hubiese ocurrido a penas una treintena de días antes seguro que estábamos mirando de reojo a los Manidos-Mayas, pero más allá de supercherías, lo cierto es que no estábamos preparados para vivir algo así.

Los nervios, el estrés o la tristeza han decidido visitar últimamente a gente a la que quiero mucho y eso duele, aunque también da más motivos para escribir un post como este.

Digamos que en estos últimos años profesionales no he vivido mi etapa más dorada, pero honestamente creo que eso es lo que me ha permitido afrontar esto que viene con la tranqulidad de saber que he  salido de situaciones quizá incluso peores. Tan duras como esta a la que ahora nos enfrentamos los publicitarios de mi generación, en un país en el que las oportunidades en las grandes agencias son escasas, por no decir nulas. 

A salir del pozo también se aprende.

Si es la segunda o tercera vez que lo haces, ya te sabes el camino.

¿Nunca os habéis fijado que la gente que mejor ánimo tiene es a veces la que peor está? No todos esamos preparados para encarar lo que nos viene, pero tengo la sensación que todo tiene bastante que ver con ver el pozo medio vacío. Con mirar hacia arriba y recorrer algo menos de la mitad del camino para salir de él. Con aprender a gestionar la ansiedad.

Se dice fácil.

Y se hace. Porque antes de gestionar cualquier aspecto de nuestro trabajo, nuestra empresa o nuestras finanzas. Antes de todo, debemos ser capaces de gestionar nuestras emociones. Especialmente esas que se pueden convertir en un Muro más grande que el de Juego de Tronos e impedirnos avanzar en la dirección que nos hemos marcado.

Los profesionales de la ansiedad.

Existen, doy fe. Gente que parece haber patentado la máquina de estresarte, especialmente en una profesión tan competitiva como la de la publicidad y aún más en esta época de gente atornillada indignamente a su silla, oropel oxidado y todovalismo

Pero si somos capaces de gestionar la ansiedad que nos rodea. Ponerle el mute a las malas noticias que no ayudan. De creer en lo que nos hizo llegar hasta aquí y recuperar en todo eso bueno que hemos ido cosechando por el camino, el pozo será como un gua de esos en los que jugábamos a las canicas.

Si nos abrazamos a nuestra ansiedad. La miramos a los ojos y le demostramos que sabemos muy bien dónde nos estamos metiendo puede que, incluso, nos de un respiro y se una a nuestra causa.

 

 

Estándar