Archivos para copywriting


Eran Dos y eran Uno.

El Perro era el gran damnificado de una familia que se deshilachaba hacía meses. El Chico, en pleno penúltimo round con sus hormonas, se apoyaba en la correa del perro para mantener un mínimo equilibrio existencial. De alguna forma también se proyectaba a través de ella.

A veces sentía el Chico cómo sus emociones se transmitían a través de esos vasos comunicantes de cuero barato y volvían depuradas por la mirada limpia del Perro. Las sentía regresar con el leve cosquilleo de las yemas de sus dedos.

¿Nos subimos? Dijo él.

Y al traspasar el umbral del octavo derecha volvieron a separarse en Dos.

 

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Los Días Contados es una iniciativa bien chula que ha puesto en marcha Álvaro Sobrino en la que, a través de un material gráfico común (un calendario bien chulo también) un montón de artistas están creando diariamente collages al más puro estilo colaborativo y colgándolos en un Blog más que inspirador.

Collage de Luis Montero

Por suerte, yo que ahora ando liado en labores businessísticas y echo de menos esa vena creativa enterrada por momentos entre IVAs, libros de excel y coltuactions, tengo una amiga que me ha tirado de la solapa narrativa y me ha animado a participar en una iniciativa subversivo-literaria relacionada muy directamente con Los Días Contados.

Así ha nacido #Losdiascuentadosotra iniciativa en este caso de mi amiga Natcat con su centro de operaciones en Facebook que tiene como objetivo aglutinar una comunidad de escritores creando cuentos y relatos cortos con cierto aire dadaísta inspirados en los collages compartidos a través del Blog de Los días Contados.

Yo ya me apuntado. A ver si os gusta la iniciativa y los relatos. Prometo más.

 

Collage de Luis Montero para Los Días Contados


Así es. El asteroide número 34854 descubierto en octubre de 2013 por Rafael Ferrando desde el Observatorio Astronómico Pla D’Arguines lleva el orgulloso nombre de la mujer de su descubridor. Pero lo cierto es que, seguramente no es el único nombre curioso o sorprendente que nos hemos llevado a los oídos.

Porque cada nombre, tiene su historia.

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El arte de poner nombre a las cosas

Decía Platón que todas las cosas tienen un nombre natural, el problema es encontrarlo. Y sino que nos pregunten a aquelllos que, de alguna u otra forma, nos dedicamos profesionalmente a poner nombre a las cosas, las marcas, los productos o las ideas.

Seguramente, para los que trabajamos con las conceptos expresados con palabras, este sea el trabajo más complejo, pero también el más estimulante. Ver como cae en tus manos una marca completamente nueva a la que puedes dar significado con algo tan poderoso como un nombre, al que a continuación i es una sensación que difícilmente se produce con otro tipo de proyectos.

Es como pisar nieve virgen. Es como clavar la primera bandera en la cima del Everest. Es como poner el pie por primera vez en Paquifrutos.

¿Cómo debe ser un buen nombre?

He aquí algunas variables que el futuro nombre de tu nueva marca o producto debería cumplir:

1.- ALGO QUE CONTAR : Un nombre debe ser capaz de identificarse con lo que representa una marca o un producto. Debería transmitir información vinculada a la actividad de la compañía o la personalidad de la marca. Un gran ejemplo: una compañía de móviles llamada Yoigo.

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2- FÁCIL DE PRONUNCIAR: mejor si cumple esta premisa en varios idiomas. Un nombre con una pronunciación compleja o poco clara puede complicar mucho su asentamiento y generar dudas en los consumidores. Si bien hay honrosas excepciones como Schweppes, lo recomendable es elegir un nombre sin problemas de pronunciación para así evitar tener que invertir mucho en darlo a conocer o explicar como se pronuncia la palabreja. Un gran ejemplo de un nombre fácil de pronunciar en casi cualquier idioma es Kodak.

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3.- EUFÓNICO: un buen nombre debe tener un sonido agradable a la hora de ser enunciado, en oposición a lo cacofónico o sonoramente desagradable. Aquí me viene a la mente el gran nombre de la agencia de unos amigos Molamil en Copenhage.

 

molamil

 

4.- BREVE: La concisión a la hora de introducir sílabas o palabras en tu nombre puede ser una gran ventaja. Especialmente para ayudar a que sea contundente y memorable. Si es solo una palabra, mejor que mejor. Un ejemplo: BIC.

 

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5.- DIFERENCIADOR: tu nombre debe desmarcarse de otros productos y marcas del sector, pero también de otro tipo de denominaciones quizá no comerciales con las que podría confundirse o mimetizarse.

 

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6.- SIN CONNOTACIONES PELIGROSAS O NEGATIVAS

Quizá esto sea uno de los puntos más difíciles. Debes someter tu lista de nombres finalistas a revisión en los distintos mercados en los que va a implantarse para evitar casos como el famoso ejemplo del Mitshubishi Pajero y sus explícitas connotaciones en España.

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6.- DEBE SER FÁCIL DE RECORDAR: su sonido y grafía deben ser memorables para facilitar su identificación especialmente en el momento de decisión de compra o consumo.
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7.- CONVIENE REGISTRARLO: además de identificar la disponibilidad de urls y perfiles sociales, algo que podéis comprobar rapidamente a través de namecheckr.comes recomendable que acudáis a la Oficina Española de Patentes y Marcas para que comprobéis que está disponible para su uso y registro. Por algo más de 140 € podéis dejar el tema resuelto.

 

¿Cuántas alternativas de nombres tengo que lanzar hasta encontrar uno realmente bueno?

Tal y como recoge este artículo de El País ya con unos años de historia a sus espaldas, hay grandes compañías como Interbrand España que destinan multitud de recursos humanos a ponerle nombre a las marcas. Interbrand es la responsable de nombre como Viagra y Prozac y su proceso creativo para grandes compañías puede llegar a una lista larga de unos 400 nombres.

Estos 400 nombres que pasan por un proceso que elimina aquellos ya registrados, hasta llegar a una lista de unas 45 denominaciones, a partir de aquí se hace una solución final con una lista corta de unos 10 nombres que es presentada al cliente.

En el caso de profesionales independientes o agencias más pequeñas el volumen de alternativas suele ser sensiblemente menor a estas cifras, sobre todo en lo que a la lista larga se refiere. Lo que es seguro es que se trata de un trabajo de campo y de filtrado muy arduo que obliga a contar con un número mínimo de caminos/territorios y alternativas para ir haciendo lo que yo llamo un “embudo de decisión”

Es decir, el proceso de decisión debe ir filtrando las propuestas de modo que cada nos encontremos con un número menor de alternativas. Si el embudo vuelve a abrirse y volvemos a un número de opciones mayor tendremos un problema y podremos encontrarnos en un bucle de decisión que nos impida llegar a una propuesta satisfactoria para el cliente y el creador de namings.

Un poeta trabajando para las marcas

Afortunadamente, en este país tenemos gente tremendamente especializada en este tema y tremendamente admirable. Seguramente habréis oído hablar de él, se llama Fernando Beltrán y tiene una empresa llamada El Nombre de las CosasA Fernando que es un poeta reconocido y reconocible le cambio la vida profesional cuando dio con un nombre que todos recordamos: Amena. 

Una de las primeras compañías de telefonía móvil en llegar a nuestro país que iba a llamarse Retevisión Móvil a secas. Por suerte, Fernando, a través de una agencia que le subcontrató para el proyecto, cambió la historia de esa marca (con la inestimable ayuda de un montón de gente bailando, de un extraño muñeco llamado Pipo y de un Chaval con una Peca versionando el Libre de Nino Bravo) Al mismo tiempo cambió también la historia de Fernando gracias al impulso de Amena que le abrió un gran hueco entre esos pocos privilegiados en los que marcas grandes y pequeñas confían a la hora de ser bautizados.

 

Fernando también ha dado forma a otros nombres memorables como: Faunia, Rastreator, Lloviedo o Redvolución de Vodafone. Para mí lo más relevante de su trabajo es su forma de hacerlo. Se dedica a escuchar y tocar la marca o el producto, a experimentar con ese “objeto” a nombrar hasta que casi de forma natural como diría Platón, acaba encontrando el nombre que ese mismo objeto le está pidiendo.

Creo que cuando yo estoy en el proceso de creación de un nombre, trabajo también un poco así. La documentación escrita, el briefing, es un documento imprescindible. Pero la magia comienza cuando has interiorizado ese briefing escrito y empiezas a hacerte uno con la marca o el producto, su esencia, su latido, su personalidad. 

Algo que no puede ser nombrado es como si no existiera

Una marca o un producto que aún no tiene nombre carece de una parte sustancial de su identidad. Así, es. Afortunadamente, por eso compañías cada vez más pequeñas (las grandes llevan décadas haciéndolo) se han dado cuenta de lo importante que es invertir unos mínimos recursos en crear un buen nombre para que debe ir siempre acompañado de un logotipo que apoye y permita transmitir los valores deseados.

El caso de Keteké

Unos de los trabajos más interesantes, pero también más complejos en los que he estado involucrado en mi carrera, fue la creación del nombre de la nueva Red Social que Telefónica lanzó antes de comprar Tuenti y que acabó llamándose Keteké. Yo participé en la búsqueda de nombres como Director Creativo de Wunderman Madrid allá por 2008. Recuerdo que parte del problema fue que hubiese implicadas varias agencias trabajando en paralelo con información escasa y unos objetivos indefinidos.

Debí crear unos 80 nombres, además de todos los que crearon otros equipos creativos de la agencia. Recuerdo especialmente uno, seguramente fue uno de los mejores de la gran lista de Wunderman que fue creado por Pelayo Muñiz y Vicente García Morillo: Delinkatessen. Un nombre que sugería un espacio donde los usuarios podían compartir además de conversación una selección de los contenidos más interesantes de la Red.

Me acuerdo de aquel proceso porque cada vez que me sentaba delante del ordenador o de mi Moleskine era como empezar de nuevo. El enfoque, pautas, posicionamiento o mensajes a transmitir eran de un día para otro completamente distintos. Y así, es muy difícil construir y hacer que tu proceso creativo anterior te sirva para ir orientando el proyecto y encontrar nombres cada vez mejores.

Finalmente otra agencia dio con Keteké que, como suele suceder no cumplía con una parte importante del briefing que nosotros recibimos… y hasta ahí puedo leer.

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Para cerrar este post, me gustaría añadir aquí algunos de los namings de los que me siento más orgulloso.

Muttante:

Tras años de mutación en mi carrera profesional pasando por el marketing directo, la publicidad y el mundo digital, la agencia que fundé con mi socio David Mora, no podía llamarse de otra forma.

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El caso de Luz y Lola

A este nombre que creamos ya en Muttante le tengo especial cariño. Es de la fotógrafa que gestiona el Coworking en el que trabajamos desde hace casi dos años: Goworking. 

Lola iba a relanzar su carrera de fotógrafa y nos pidió que le ayudásemos a crear su nueva marca (nombre diseño de su identidad y creación de su nuevo site) Enseguida llegamos a Luz y Lola un nombre evocador que personifica la Luz dándole el protagonismo que siempre ha tenido en la fotografía y ayudando a Lola a tener una historia que contar cada vez que hablaba de la pasión de su vida.

Aquí os dejo la identidad que creo David Mora para una marca que aún hoy tenemos muy cerca.

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Cuesta retomar un blog varios meses después. Supongo que en el fondo sabes que corres el altísimo riesgo de no retomarlo nunca. Por suerte, no es algo que me vaya a pasar a mí ::) porque cuanto más tiempo dejo de escribir, más consciente soy de hasta qué punto lo necesito.

Así que a ello.

Supongo que en estos meses en los que me encuentro embarcado en el nacimiento de algo-parecido-a-una-agencia me han permitido reflexionar sobre el título de este post, esa podríamos llamar “ineficiencia creativa” que, en ocasiones, puede ser el centro de de las diferencias que separan en las agencias  perfiles creativos de los “no creativos”.

No sé si alguna vez habéis sentido esa incapacidad de replicar vuestro trabajo creativo para convertirlo en un éxito que puedas ir repitiendo sucesivamente, con cada cliente y con cada campaña, todos los días de tu vida y hasta que la muerte sobre el teclado os separe ::)

Pues bien, ese creo que es básicamente el problema de los creativos (al menos el mío) la imposibilidad de encontrar un modelo/camino que garantice el éxito de nuestro aporte creativo en ese proyecto que justo AHORA tenemos entre manos.

Uno de mis maestros, el gran Marcelo Montes, me dió hace ahora 17 años la mejor definición del miedo creativo que nace de esa incapacidad. Marcelo decía algo así “Esto me ha pasado siempre a lo largo de mi carrera. Cada vez que me enfrento a una nueva campaña pienso: está es en la que me pillan, en la que se dan cuenta de que les he estado engañando… que no sirvo para esto”

Supongo que lo que más me marcó en aquel momento es que Marcelo decía esto, y lo seguía sintiendo, con una trayectoria jalonada de premios y éxitos a la cabeza de departamentos creativos de grandes agencias.

Y ahora que me veo en procesos no estrictamente creativos quizá soy más consciente de todo esto. Es evidente, existen modelos de negocio o modelos financieros cuyo éxito se puede replicar consistentemente e ir repitiendo de forma más eficiente y rentable.

¿Pero realmente podemos hacer eso con el trabajo creativo?

Me debía este post.

octubre 15, 2013 — 2 comentarios

Hoy ha sido un día un tanto especial para este blog. Hacia mucho tiempo que no recibía tantas visitas y eso, lamentablemente, siempre hace que pierdas un poco el feeling con tu prosa y, en parte también, la confianza en tu trabajo o tu capacidad para comunicarte e interesar a la gente que te interesa.

Por eso, hoy más que nunca gracias por estar ahí.

Lo cierto es que repasando el blog me he dado cuenta de que hay post ( algunos importados de mi cuenta previa en Blogger ) de 2009! En un principio mi bitácora fue un contenedor donde poder mostrar ( pero también poder contar, soy copywriter ) mis trabajos en distintas agencias y proyectos. Pero a partir de 2010 y con mi aterrizaje en wordpress se convirtió en un cuaderno de viaje creativo donde me sentía completamente libre para compartir opiniones e ideas muy personales sobre este oficio que tanto me ha dado: la publicidad.

Que uno hable mucho o escriba mucho en el trabajo ( como copy ) no quiere decir que sea escuchado. Por eso, estos últimos 4 años ha sido una gozada poder contar con la lectura, difusión y participación no solo de profesionales del mi generación y posteriores. Sino de los que para mí son aún más importantes: la gente que viene.

Me debía este post como un pequeño homenaje al esfuerzo a veces callado de estos años. Casi 150 post que me pienso releer y disfrutar con vosotros redescubriendo en mis propias palabras y en las vuestras lo que me trajo hasta aquí: la ilusión de poderme decir a mí mismo: Tengo un trabajo, SOY CREATIVO.

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Este post no va a ser de contar mucho. Keep it simple. Uno de los principios más básicos y más complejos de aplicar en creatividad. Y en este caso Happiness Brussels, una de las agencias que más me gusto en el el pasado #10díaC, doy fe que lo ha conseguido con esta campaña de concienciación para que dejemos de escribir en el móvil mientras conducimos. Es tan, tan buena, que igual consigue que, de una maldita vez, yo deje de hacerlo (mea culpa)

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Andres Serrano – Don’t Text and Die from stuffcore on Vimeo.

El acto de escribir

julio 6, 2013 — 6 comentarios

Enganchado a la escritura creativa.

Para algunas personas escribir es prácticamente como respirar.

Seguro que conoces a alguien así. Curioso, apasionado de las palabras como forma material de las ideas, flipado incluso con una cita literaria, un artículo periodístico, la primera frase de una novela y, por qué no, quizá con un titular publicitario o la idea de una campaña.

Así somos.

Extrañamente predecibles, insultantemente obsesivos, adictos a la pasión de pensar y escribir.

He escrito bastante en este blog sobre lo que yo entiendo qué es un copywriter ( redactor publicitario) y sus diferencias con un redactor de otro tipo de disciplinas, pero lo que más valoro siempre a la hora de querer trabajar con alguien es su pasión. Pasión creativa, en este caso

La pasión se contagia

Se transmite por el aire como un virus, por contacto intelectual o e incluso a gran distancia con un comentario en tu blog, un tweet o un email desde el otro lado del charco.

Lo malo es que la desidia, el todovalismo, el conformismo y otros obstáculos para la buena creatividad también se contagia.

Así que toca pelear, cada día, para seguir pensando y escribiendo. Para que el acto de escribir: cada idea, cada mensaje y cada coma, sigan valiendo la pena.

¿Cuento contigo?