El acto de escribir

julio 6, 2013 — 6 comentarios

Enganchado a la escritura creativa.

Para algunas personas escribir es prácticamente como respirar.

Seguro que conoces a alguien así. Curioso, apasionado de las palabras como forma material de las ideas, flipado incluso con una cita literaria, un artículo periodístico, la primera frase de una novela y, por qué no, quizá con un titular publicitario o la idea de una campaña.

Así somos.

Extrañamente predecibles, insultantemente obsesivos, adictos a la pasión de pensar y escribir.

He escrito bastante en este blog sobre lo que yo entiendo qué es un copywriter ( redactor publicitario) y sus diferencias con un redactor de otro tipo de disciplinas, pero lo que más valoro siempre a la hora de querer trabajar con alguien es su pasión. Pasión creativa, en este caso

La pasión se contagia

Se transmite por el aire como un virus, por contacto intelectual o e incluso a gran distancia con un comentario en tu blog, un tweet o un email desde el otro lado del charco.

Lo malo es que la desidia, el todovalismo, el conformismo y otros obstáculos para la buena creatividad también se contagia.

Así que toca pelear, cada día, para seguir pensando y escribiendo. Para que el acto de escribir: cada idea, cada mensaje y cada coma, sigan valiendo la pena.

¿Cuento contigo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6 responses to El acto de escribir

  1. 

    Aunque no lo escuches seguro que lo imaginas. Te estoy aplaudiendo rodeada de libretas, este teclado y un dolor de cabeza por llevar varias horas pensando, eso sí, con una sonrisa de oreja a oreja.

  2. 

    Me he sentido muy identificada, sobre todo porque algún día me gustaría llegar a ser copy :) Escribir es una vía de escape… puede haber algo rondando por tu cabeza durante días, y cuando finalmente lo plasmas por escrito las palabras van apareciendo solas y de pronto te sientes liberado! Un saludo y enhorabuena por el blog!

    • 

      Muchas gracias por tu comentario. Es muy como lo describes. En cuanto a lo de llegar a ser copy… Me recuerdo vendiendo espacios del publicidad de una revista desconocida, recorriendo la Comunidad de Madrid en el coche tomado prestado a mi padre, dándome de bruces con muchas puertas cerradas.

      Solo unos meses después estaba recogiendo un premio en Chicago como copy. Sé que los tiempos no son los mismos, pero si a mí me ha pasado…

      Un abrazo ::)

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