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¿Por qué una agencia de publicidad pequeña?

Os voy a decir la verdad. Yo nunca fui demasiado partidario de la agencias pequeñas.

Cuando veía los anuncios de Nike, Coca Cola, Impulso, Sanex, Danone, BMW o de mi primera colonia, Chispas, soñaba con trabajar en una gran agencia de publicidad. Por aquel entonces, no sabía muy bien lo que significaba ser creativo publicitario. Y mucho menos lo que era ser copy. Pero me entusiasmaba pensar que podía tener ideas, inventarme anuncios y verlos aparecer en la misma televisión donde veíamos el 1,2,3, Objetivo 92 o El Equipo A.

No nos educan para pensar en pequeño

Digamos que socialmente estamos programados para pensar a lo grande. Nos han metido en la cabeza a través de esa misma televisión que hay que “triunfar en la vida” ¿Qué será eso? Ser una estrella de fútbol, un ídolo del rock & roll, un ministro o ¿por qué no un controlador de vuelo? que según dicen tienen muchos días de descanso y ganan un pastón.

Lo de trabajar en una empresa pequeña y ayudar a sacar adelante un proyecto sin demasiada visibilidad, en el que te puede tocar hacer un poco de todo, digamos no está tan respaldado ni fomentado en estas tierras.

Yo me licencié en Ciencias Empresariales en la Universidad Complutense de Madrid y lo último en lo que pensé cuando terminé la carrera fuer en crear una empresa. Raro ¿no?. Supongo que yo con 23 añitos también andaba preocupado en otras cosas. Pero no puedo dejar de calificar como fracaso de la universidad patria que, tras 6 años por allí, nadie fuese capaz de motivarme lo suficiente como para que al menos pensase en intentarlo.

Cariño, he encogido la agencia

En mi caso, debo reconocer que acabé en una agencia pequeña un poco por accidente. Si bien es cierto que, si esa agencia pequeña es TU agencia pequeña, creada desde cero por tu socio y tú con “una mano delante y otra detrás” como diría aquel, la cosa toma un cariz un poco más especial.

Antes de crear Muttante solo había estado en una agencia con menos de 25 personas más de una década antes. Se llamaba Team Barclaycard y la experiencia fue de las mejores que he tenido. Es más fácil hacer equipo, formar algo parecido a un grupo de amigos o una familia y conseguir que la calidad de vida de la gente sea muy superior a la media.

Pero bueno, esta vez las circunstancias mandaban así que, parafraseando a mi colega Leandro Yanco y su libro“Una patada en el culo es siempre un paso adelante” yo aproveché el último “empujoncito” que me dieron en MRM para tomar una nueva perspectiva sobre la profesión y el oficio que amo.

En ese momento y, por primera vez, decidí fijarme de verdad en esos miles de miniagencias y estudios creativos que se parten el cobre (por eso, yo creo que nos llamamos compañeros del metal) en cada rincón de nuestro país y gracias a las cuales, millones de negocios, PYMES y no tan PYMES, consiguen hacerse un hueco en el mercado y hacer algo tan básico, pero tan complicado en estos 7 últimos años como es VENDER.

Hablando de las ventajas de las agencias de publicidad pequeñas

Como igual sabéis si seguís este blog, mi socio David Mora y yo fundamos Muttante en mayo de 2013. En este tiempo nos hemos dado sonoros cabezazos contra algunos briefings, proyectos y decisiones equivocadas que nos han ayudado a descubrir cuáles son los verdaderos puntos fuertes de una agencia de nuestro tamaño y cuáles no (qué tal si empezamos por estos)

5 COSAS QUE UNA AGENCIA PEQUEÑA NUNCA PODRÁ HACER POR TI

  1. Garantizarte un servicio 24 h, 7 días a la semana, 365 días al año incluidos Nochebuena, Navidad, Noche vieja, Reyes, cumpleaños familiares, graduaciones y comuniones de tus hijos etc.
  2. Poner a tu disposición un equipo (a veces sobredimensionado) de “n” personas en exclusiva para tu cuenta, con acceso directo a sus teléfono móviles 24 h al día.
  3. Pagarte un viaje a Cancún para todo tu equipo para que podáis celebrar juntos los éxitos conseguidos en el último ejercicio.
  4. Prometerte que el spot que estás rodando va a ser superviral (Espera, eso tampoco te lo puede prometer una agencia grande)
  5. Perder sus principios
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Prueba una agencia pequeña de publicidad. Verás como te enganchas.

10 COSAS QUE UNA AGENCIA PEQUEÑA Sí PODRÁ HACER POR TI

  1. Currárselo más

    Tener una gran agencia con una vitrina llena de premios mola mucho. Pero igual mola más saber que al otro lado del teléfono o del mail tienes un equipo de personas que se va dejar la piel y que va trabajar el próximo proyecto como uno de los más importantes de su vida. ¿Por qué? Porque tiene que ganarse un hueco en el mercado y porque la única forma de hacerlo es esforzarse más que los demás, buscar una idea mejor que las demás y poner toda la carne en el asador.

  2. Tener grandes ideas

    Y es que lo bueno de las agencias pequeñas es que no les caben los complejos y por eso lo habitual es que no se corten a la hora de proponer ideas y acciones de esas que hacen que cliente y agencia crezcan juntos. Que, dicho sea de paso, es la mejor forma de crecer.

  3. Cumplir lo que te promete.

    No olvides que lo normal es que en una agencia pequeña trates directamente con los que “parten el bacalao” Y eso te ahorrará mucho tiempo y quebraderos de cabeza. Afortunadamente, las decisiones en este tipo de organizaciones las toman las personas que directamente están implicadas en tu proyecto o en la gestión de tu cuenta.

  4. Ofrecerte unas tarifas justas y ajustadas

    Obvio. Las agencias de publicidad pequeñas no tienen que soportar las macroestructuras de las grandes agencias. Altos equipos directivos cargaditos de personas que no aportan ni tiempo ni valor a los proyectos, desconocen en muchos casos el negocio actual y cobran unos sueldazos de los años 80 (de esos de cuando “Curro se iba al Caribe”)

  5. Ser tan flexibles como haga falta

    Los que llevamos un tiempo trabajando en esto, sabemos que los proyectos y las necesidades cambian de un día para otro. Y que hay pocas cosas que valore más un cliente que una respuesta flexible cuando las cosas se complican. Se trata de echar una mano en lo que haga falta, y ahí digamos que las agencias pequeñas tenemos muchas menos servidumbres que las grandes.

  6. Tratar mejor a su equipo

    Las agencias pequeñas aún tienen cierto margen de maniobra y no viven la parte más oscura y cruda de la relación cliente-agencia. Por eso, pueden poner la calidad de vida de su equipo y las condiciones de trabajo por delante de muchas cosas ( a ver si conseguimos que esto llegue algún día también a las grandes)

  7. Innovar más y más veces

    Las agencias pequeñas tienen menos gente a la que integrar (normalmente a la fuerza) en procesos de innovación y cambio. Uno de sus fuertes es una mentalidad abierta, joven y acostumbrada al cambio que las permite adaptarse al medio con mucha más facilidad que los grandes dinosaurios de la industria publicitaria.

    En Muttante por ejemplo utilizamos

    • Slack para trabajar en equipo con gente situada en distintos lugares
    • Trello para distribuir proyectos, tareas y seguimiento de proesos (de hecho lo usamos para gestionar el flujo de trabajo con alguno de nuestros clientes)
    • Evernote como herramienta para la documentación y la gestión de la información
  8. Ser más transparentes

    Las agencias pequeñas tienen mucho menos que perder. Y como hemos visto que ya hacen algunas empresascomo Pepephone (a los que nos gustaría parecernos) si empiezas desde los inicios a comportarte con un mínimo grado de ética y transparencia, eso te permite sentar las bases de tu propia identidad e intentar cambiar las cosas en un sector demasiado opaco.

  9. Ser libres y comportarse como tal

    Las agencias pequeñas tienen la suerte de no tener que pagar dividendos a incomprensivos fondos de inversión que pueden llegar a condicionarlo todo. Y eso, las permite ser más libres para todo: para pensar, para decidir y para crear grandes cosas que es de lo que se trata

  10. Seguir creciendo

Y qué mejor forma de hacerlo que con ideas que al principio parecen muy pequeñas y que se acaban convirtiendo en algo         por la que cualquier gran agencia mataría. Para rematar el post, os dejo aquí un ejemplo que seguro que conocéis “Pastillas para el dolor Ajeno” de GerminalUna, hasta entonces, pequeña y desconocida agencia de Murcia que gracias a una idea soberbia y a un extraordinario tesón al más puro estilo “We Try Harder” irrumpió en un sector que quizá hasta aquel momento reservaba el éxito para agencias mucho mayores en dimensión pero no en calidad.

Os juro que no me canso de verla.


Para que luego digan que la publicidad no cumple su labor social. Sin ir más lejos, a mí buscar buenas campañas que compartir en este blog me ha llevado a descubrir que la FDA (Food & Drugs Adminstration) de Estados Unidos acaba de levantar recientemente un veto histórico que impedía a los gais donar sangre.

Como bien dice Alan Cumming en el spot (el nombre no podría ser mejor jajaj) POR FIN pueden donar sangre… siempre y cuando aguanten un añito entero sin mantener relaciones sexuales. 

1 año. 12 meses. 365 días. Sin.

Por suerte la gente de Glaad, una Asociación de defensa de los derechos de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales con la ayuda de Saatchi & Saatchi New York ha salido al paso con este divertidísimo anuncio con múltiples referencias onanistas que confío ayude a concienciar de la discriminación que supone algo así.

Inflando globitos

Os añado aquí la ficha de la campaña de adsoftheworld , mi aplauso para todos ellos.

GLAAD / GMHC: Celibacy challenge

Advertising Agency: Saatchi & Saatchi, New York, USA
Chief Creative Officer: Jay Benjamin
Creative Director / Art Director: Johnnie Ingram
Creative Director / Copywriter: Chris Skurat
Designer: Juan Saucedo
Art Directors: Mete Erdogan, Matilda Kahl
Copywriters: Callum Spencer, Vik Angwald
Chief Production Officer: Tanya LeSieur
Director of Content Production: John Doris
Executive Producer: Dani Stoller
Integrated Producer: Matt Micioni
Lead Creative Technologist: Steve Nowicki
Digital Strategist: Shae Carroll
Information Architect: Robert Moon, Kelly Redzack
Head of Art Buying: Maggie Sumner
Lead Retoucher: Yan Apostolides
Proof Reader: Ed Stein
Talent Director: Akash Sen
Account Director: Rebecca Robertson
Associate Director / Business Development: Jamie Daigle
Account Supervisor: Carly Wallace
Project Manager: Bridget Auerbach
Production Company: Bullitt
Director: Ari Sandel
Director of Photography: Warren Kommers, Alan Cumming
Executive Producer: Todd Makurath
Line Producer: Nathaniel Greene
Editing House: Arcade Edit
Editor: Jeff Ferruzzo
Assistant Editor: Mark Popham 
Producer: Fanny Cruz
Executive Producer: Sila Soyer
Music House: Nylon
Producer: Christina Carlo
Audio: Sound Lounge
Mixer: Glen Landrum
Post House/Telecine: Company 3
Colorist: Tom Poole


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Siempre me ha llegado especialmente la publicidad basada en la vida real. Me huele a años 50, a años 80 en la publicidad española y a ese vínculo real y honesto (nada vacío) que siempre debería prevalecer en la relación marca-consumidor. Una relación que a veces los publicistas, como los malos mensajeros, nos empeñamos en maltratar.

Hemos creado un estilo: hacer anuncios para publicistas. De tanto contemplar bobamente bobinas de grandes realizadores y shortlists de festivales de renombre hemos creado una subcultura concepto-visual que en algunos casos puede ser un activo, pero que en otros muchos genera un ruido innecesario y nos separa de las personas que consume nuestros productos (sí esa gente a la que quizá debíamos dejar de llamar TARGET)

Por eso, encontrase de nuevo con piezas sencillas, cercanas y directas que tocan la tecla que tiene que tocar sin aspavientos. como este spot de Educo, es siempre una gran noticia. Anuncios que te conmueven, te sorprenden y llegan porque hablan de cosas que están o pueden estar en tu vida. No parece tan complicado, ¿no?

Y es que, la conclusión a la que uno llega tras unos cuantos bloques de anuncios-casi-interminalbes es: quizá hace falta más vida en nuestros anuncios y menos anuncios en nuestra vida. ¿No os parece?


maquina

La verdad es que aún ando algo sorprendido por la virulencia del post de hoy de @guerraeterna contra la última campaña de @campofrio_es #elcurriculumdetodos cuyo título es, ni más ni menos, “La España de Campofrío nos hundirá en la miseria”

Así, sin paños calientes ni aperitivo.

Vaya por delante que me parece un artículo redactado con brillantez y gran verbo, pero como he tuiteado en algún momento del día adelantando mi malestar con este artículo, escribir bien no significa tener razón.

Debo aclarar antes de seguir adelante que esta campaña ha sido realizada por algunos de mis compañeros de @Mccann_spain, @Mrm_spain y @momentumspain y que por lo tanto no puedo ser 100% objetivo. Pero os aseguro que mi opinión profesional creo que va más allá de un mero corporativismo o compañerismo gratuito.

Porque considero que el tema es para tomárselo un poco en serio. Creo que no podemos convertir un spot cuya finalidad es simple y llanamente poner una nota de optimismo con la que está cayendo en el epicentro de todos los problemas políticos, económicos y sociales de nuestro país, tachando el tono del anuncio (es eso un anuncio) de un voluntarismo execrable que nos va a llevar a la perdición.

Midamos un poco, por favor.

Quizá algunos de los chistes no nos gusten o el tono irónico de algunos momentos no nos haga gracia. Vale. Opinable y debatible. Lo que no podemos hacer es cargar con esa mala baba tan española contra las marcas, instituciones o personas que además de currárselo para salir del agujero de la crisis, creen que es mejor hacerlo con una sonrisa.

Puestos a elegir entre la España de Campofrío y la de la Mala Baba, yo me quedo con la primera.

 

 

 

 

 

My father is a copywriter

noviembre 8, 2012 — 6 comentarios

My father is a copywriter

Probablemente nadie entienda en el colegio de Emma qué hace exactamente un copywriter.
Igual les suena algo más “creativo”, “creativo publicitario”, o tengan una imagen del tipo “señores y señoras que se inventan los anuncios de la tele y visten con ropa de teenager aunque estén a punto de cumplir los 40″.

En cualquier caso, lo que me hace sentir superorgulloso es que nuestro trabajo, mejor dicho nuestro oficio esté ahí, en los enunciados de la clase de inglés de tercero de primaria. Junto a un “my father is a fireman”, “my mother is a doctor” o “my father is a lawyer”.

Eso. Es muy grande.


Typewriter foto del flickr de Amio Cajander

Es duro. Pero bastante cierto.

No es que no se hagan buenos anuncios. Afortunadamente, y especialmente en los tiempos que corren, seguimos viendo buenas ideas sobre el papel, la televisión, nuestras pantallas digitales y también en la radio.

Pero, en mi opinión, empiezan a escasear esos anuncios que nacen de retorcer palabras, esculpir expresiones y emociones para llegar a la gente, emocionar, conmover y movilizar al consumidor con una carga de mayor profundidad que transciende a ese plano algo más superficial de las imágenes.

Al menos, a ese tipo de imágenes que suelen poblar la publicidad en estos tiempos de crisis, que no deberían ser de crisis de ideas, sino todo lo contrario.

Parece que en lo que se refiere al texto publicitario nos hemos autolimitado a algunos recursos resultones que siempre funcionan.

Un titular con un golpe y, como mucho un aterrizaje, más o menos digno en una oferta o beneficio del producto más o menos justificable.

A mí no me vale con eso.

Me viene a la mente la que, en mi opinión, es obra de obligada lectura para los copywriters La fuerza de la Publicidad de Marçal Moliné que en sus úlltimas páginas, y bajo el título “118 trucos para hacer buenos anuncios, glosa un extensísimo catálogo de figuras retóricas con ejemplos prácticos que deberíamos tener mucho más presentes en nuestro trabajo creativo diario: etopeya, omisión, metáfora, erotema…

Hablo de cualquier pieza publicitaria. Pero, especialmente de gráfica, exteriores y campañas online. Afortunadamente los spots (las pelis como solemos llamarlas en las agencias de publicidad) y las cuñas de radio (no podría ser de otra forma) aun resisten a ese viejo modus operandi creativo de la idea/concepto y su desarrollo a través de ejecuciones verbales elaboradas.

Me vienen a la mente el “No es lo mismo” de BMW, “Contrato con el planeta” de Unión Fenosa, el spot “intermitente” de Guía Repsol, “Cómicos” de Campofrío: ideas grandes con discursos intensos, profundos y en algunos momentos me atrevería decir que hasta poéticos.

Especialmente, me deja mal sabor de boca el poco cariño que se le da a los mensajes y a las ideas en las campañas online. Banners, insterstitials, desplegables en los que evidentemente tiene que pesar la imagen y la animación, pero en los que sigo echando de menos que haya una idea detrás. Solo eso, una idea.

Porque sin mensaje, no hay anuncio. Y sin ideas, la publicidad no vale nada.

Así que, por favor, no dejemos de escribir anuncios. Anuncios de los buenos.